Bloggers testaferros del "buen salvaje".


No deja de sorprender las redes de lealtad que se tejen en torno a la paja de ser "intelectual paceño".
Una sarta de inestables emocionales que han hecho de medrar una cátedra de invitado en San Andrés y de escribir una columna en La Prensa o La Razón su profesión, sienten hoy que el momento de la historia ha llegado para ellos.
Son engendros de esa casta blanca mezquina (la de Zavaleta el bueno y no de su opa sobrino-nieto el diputado), que crecieron convencidos de que la intelectualidad era "ch'acharse" a fumar porros desde segundo semestre y aprobar la carrera convalidando las experiencias extrasensoriales de sus voladas a plan de retórica sindical.
No les alcanzó talla ni labia para la era de Carlos Mesa y Ricardo Calla y no les dio la radicalidad para alinearse en las filas de los Chato Prada o los García Linera.
Son izquierdistas de pose, de los del cuadrito de la Marilyn Monroe y Chaplín; son vanguardistas de café (y del peor, La Terraza).
Pero hoy están ahí y sienten que les llegó la hora del poder; sienten que con un triste blog (bendito el blog que lo aguanta todo) y con una labia ecléctica, fundada en tres tradiciones sociológicas mutuamente excluyentes y las huevadas de la revista Datos, les basta y les sobra para hablar de política con autoridad.
Paceñocéntricos, como cualquier otra elite señorial mediopelo aspirtante al poder, se han dedicado a reflotar las breverías gonistas para desgastar la candidatura de Manfred Reyes Villa; un paceño que se atrevió a ser cochabambino y que por haber optado por la gestión en lugar de por la demagocia seudointelectual de los "hidalgos pobres", no tiene cabida ni reconocimiento en La Hoyada.
Para lo que hace falta.
Lo cierto es que tan genuina fauna, ha empezado el bombardeo de desgaste con el que el timorato y pulsilánime Víctor Hugo Cárdenas pretende desgastar al candidato de Cochabamba.
Son los Aliagas, los Pukas, los Mercado, los Andrade; los Choquehuanca-Muller (¿será seudónimo?) , los sin oficio ni beneficio; los "falsoafanes".
Hablan de Manfred. "Escaces de ideas", dicen, cual si inducir a que te quemen la casa fuera acreditable a un Nobel de Literatura. "Pasado militar" dicen, pero de ahí no pasa su coraje (al menos García Linera miente a fondo), no alcanza para esclarecer la alusión al mito de García Meza. "Discurso trillado", agregan, pensando - imagino - que es una pieza de elocuencia repetir como oligofrénico que "quemarle su casa no es justicia comunitaria".
Claro esta fauna tan interesante no se reduce a La Paz. Hay en Cochabamba en cada época (cuando no) un digno representante de la casta encomendera (esa que negoció el ferrocarril a cambio de las monedas centralistas en la época de Patiño); casta madita que renta sus letras y aguanta genuflexa y dócil la férula del paceñocentrismo de corte olañetista, atenidos al absurdo simplismo de "un indio culto sacará al indio iletrado", idea post colonial muy propia de ciertos resabios de la Cochabamba castiza que piensan imponer, mediante el terrorismo mediático y el abuso de algún periódico local, al buen salvaje instruido que les permita recomponerse en el poder.
Pues sirva la actual de notificación. Esfuercense para convencerse de que "detrás de Manfred no hay ideas", porque las ideas van a empezar a llover y a exponer la pútrida hermenéutica de los señoritos de mediopelo, que se llenan la boca de críticas a Manfred y lisonjas a Cárdenas.
Prepárense que desde hoy cada destello de su "luminosa intelectualidad" tendrá más de una réplica.
Y no esperen más cortesías, que las respuestas serán tan crudas y vulgares como la verborrea sin estilo literario de Lisandro Coca o Choquehuanca-Müller (será así o será seudónimo). Tendremos que esforzarnos. No es nada fácil lograr que la lengua (o en este caso el dedo) actúe tan en consonancia con el hígado o a tanta distancia del cerebro.